
Cada aniversario se siente diferente, en este en especial me siento muy emocionada, quizás porque con el pasar del tiempo me he hecho más consciente del camino recorrido y los retos superados, pero sobre todo porque nos hemos forjado como una marca en constante movimiento, y eso se traduce en CREATIVIDAD.
Y la creatividad siempre emociona. Veo con mucho orgullo y satisfacción como cada espacio de nuestra sala de exhibición está pensado para transportarnos a un rincón especial del hogar; cada objeto tiene un propósito, y en la combinación de texturas, materiales y formas se revela algo más profundo: la armonía que buscamos provocar en quienes habitan esos espacios. Pero más allá del diseño, de los muebles y de los ambientes cálidos y acogedores, lo que más valoro de estos 23 años son las relaciones que hemos construido.
Clientes y proveedores que con el tiempo se han convertido en amistades sólidas, basadas en el respeto por el trabajo, pero también por las ilusiones que hay detrás de cada proyecto. Eso es, sin duda, lo que le da sentido a todo.Y si hay algo que define verdaderamente a Amates, es su gente. Trabajar cada día con un equipo comprometido, talentoso y generoso es, sin duda, la mayor satisfacción.Gracias a cada uno —Marce, Adriana, Maty, Modesto, Sarah, Yos, Guillermo, Rojo, Mich, Estefy, Tania y Rosie— por todo lo que han aportado en este año que celebramos, por dar su 100%, por sumar, por construir y por creer.
Porque al final, más que diseñar espacios, en Amates seguimos apostando por transformar la manera en la que se viven.
