El hogar: "Arquitectura Sagrada"

La casa -el hogar- es un espacio fundamental para toda persona, fundamental para el funcionamiento de la sociedad.
Alfonso Nuñez

La casa -el hogar- es un espacio fundamental para toda persona, fundamental para el funcionamiento de la sociedad.

Originalmente los hombres buscaron lugares de refugio -en un principio posiblemente una cueva- en el que se sintieran protegidos, en donde resguardaran a su familia; almacenar víveres, guardar sus instrumentos de caza y de trabajo; en dónde se protegiera el fuego que los calienta y alimenta…

El hogar no es un simple espacio en dónde “vivir”, pernoctar…; el hogar es mucho más: es aquel espacio en el al cual “creamos” a nuestra familia, la formamos, vivimos el amor, criamos a nuestros hijos, regresamos cotidianamente a descansar, a reparar fuerzas, imaginar, expandir nuestros sueños… En el hogar guardamos todo aquello que valoramos, que nos nutre: nuestra historia. El hogar es aquel lugar en dónde nos sentimos seguros, comprendidos, acompañados, valorados…

Cuando hablamos de arquitectura sagrada* generalmente nos referimos a aquellos espacios dedicados al culto religioso, a ese lugar en donde buscamos y deseamos encontramos con la divinidad. Pero también podríamos hablar de lo “sagrada” que es nuestra familia…; la familia es sagrada por lo que es y representa: es sagrada nuestra vida, sagrado nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestro amor ahí vivido…; un hogar adecuado nos lleva a vivir lo sagrado de nosotros mismos y de nuestras relaciones primeras. Resguardar todo lo digno –como digno es el hombre-, requiere un espacio adecuado: de un hogar, de un espacio sagrado.

(*Sagrado:” Sagrado es lo que se considera digno de veneración u objeto de culto por atribuírsele un carácter divino o una relación con la divinidad o las fuerzas sobrenaturales. Por extensión, también se denomina “sagrado” a cualquier cosa digna de veneración y respeto o de una importancia tal que se considera irrenunciable.” (RAE))

Pero el “hogar” está ubicado en un lugar específico, está formado por muros, espacios delimitados y concretos… Para el arquitecto, el reto de diseñar una casa –un hogar- es mucho más que definir cuatro paredes en donde ubicar muebles y funciones (o la estética de una buena fotografía…): la Arquitectura responde a necesidades espaciales y psicológicas, a relaciones personales; es vinculación de espacios, circulaciones, dimensiones, proporción, texturas, relación con el entorno…: debe ser un “guante hecho a la medida” de las necesidades particulares de la familia que la habitará, un espacio que nos ennoblezca…

Desde luego que existen infinidad de opciones para proyectar y resolver una casa específica para una familia: tantas formas como arquitectos… La responsabilidad del arquitecto en cuestión deberá contar -para dar una solución adecuada- no solo las necesidades físicas, sino también las sicológicas, espirituales, culturales de quien la habitará; así como es obligado tomar en cuenta el entorno físico donde se ubicará: ubicación, topografía, clima, contexto comunicaciones…

He notado con frecuencia arquitectos que ponen el énfasis de sus proyectos en los aspectos estéticos y pasan muy de prisa en los aspectos funcionales, lógicos y sicológicos necesarios. Posiblemente éste sea un ejemplo rupestre: todos tenemos variedad de zapatos, pero siempre hay un par que son especialmente cómodos y nos olvidamos de que los tenemos puestos…; así la casa: una casa adecuada es aquella en la que todo funciona bien sin darnos cuenta y nos facilita la vida. Posiblemente no sepamos por qué nos gusta habitarla, pero nos sentimos cómodos y seguros en ella. También tendremos zapatos con los que “convivimos” todo el día, pero en el momento que nos los quitamos somos conscientes que estamos mucho más cómodos sin ellos…; una casa puede ser así.

Por ésto comentaba en otra ocasión que la arquitectura es algo serio y requiere soluciones serias: la buena arquitectura influye en nosotros, en nuestro comportamiento y en la relación con quienes la compartimos, es escuela de vida para nosotros y nuestros hijos. Y la mala arquitectura también influye…

Me encontré esta cita interesante de Ivan Illich; me abre un panorama interesante cuando dice: Las bestias tienen madrigueras; el ganado establos; los autos se guardan en cobertizos, y para los coches hay cocheras. Solo los seres humanos pueden habitar. Habitar es un arte. Únicamente los seres humanos aprenden a habitar. La casa no es una madriguera ni una cochera…

Un hogar no solo es un espacio habitable, sino que debe ser habitable de una manera adecuada: de una manera humana; adecuada para la vida del hombre con todas sus complejidades.

Este es el reto para el arquitecto: lograr ese ámbito que nos organice, nos proteja; un espacio en el que la vida fluya y que de alguna manera nos conforme, nos ayude a ser mejores personas y mejor familia:éste es el reto para el proyecto de una casa, y para toda arquitectura…

Me he encontrado con los años con muchos concursos de arquitectura sobre vivienda y he participado en más de uno. Desde mi experiencia ha sido un tanto decepcionante observar el veredicto final: en muchas ocasiones se toman en cuenta las fotografías de la espectacular fachada; el “equilibrio de la volumetría”; el juego de sombras; la innovadora solución estructural; el uso de materiales exóticos; el detalle de sus acabados… Pienso que sería interesante que estos concursos sean sobre espacios habitados por algún tiempo, e incluir algún cuestionario a sus habitantes sobre como fomenta y colabora la arquitectura en la vida y relaciones familiares… Con estas respuestas posiblemente se podría enriquecer la decisión a la hora de premiar la mejor arquitectura…

Así, la bondad de una casa –el ser de la Arquitectura- no están en la “creatividad del arquitecto”, sino por el respeto a sus usuarios.

Arq. Alfonso Núñez

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